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Me crié junto al delantal de mi amona Ángela entre cucharones de
madera y olor a purrusalda. Era una cocinera fabulosa que hacía
virguerías para llenar la panza de sus siete nietos siempre dispuestos
a comer lo que ella preparaba. No puedo decir que me dejó su recetario,
ni tan siquiera sus sabias enseñanzas ya que la cocina era su feudo
y sólo entraba ella y mi hermano Iñigo cuando no había nadie para
fundir los cacharritos de cocina que me quitaba para hacer plomos para
pescar.
Lo que si nos transmitió fue su pasión por cocinar, nos enseñó a
apreciar olores y sabores.
Este apartado de recetas sólo pretende hacer un poco más jugosa la
vida del piragüista.
Son recetas sencillas y sanas, asequibles a todos los bolsillos y
aliñadas con una buena dosis de paciencia y cariño. La práctica me la
ha dado el estómago agradecido de aquellos que me rodean. Por ahora en
este apartado sólo van a aparecer recetas de ensaladas, pasta, arroz y
postres.
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